
"De todos los bares de ginebra en todas las ciudades de todo el mundo, va y entra en el mio"

La despedida del Soltero de oro de Inés de Castro se acerca, prepárense para hacer el burro con el Gato. Como siempre, tocaremos acordes prohibidos, lo mejor de cada cárcel, a saber, Monti, Lomba, Richelieu, el Vallecas, Marcos, Pablo, Miki, el Tigre, Kiko, el Barón, el Conde, y el homenajeado, el gran Gato.

... Aún conservando la caja intacta, indestructibles de alma , inquebrantables de comisiones, aunque sin hacerle ascos al vil de la canción del gran Carlitos Segarra, no corremos tras la rubia loca de la milonga de Calamaro, perturbado al que sin embargo no le excita cagar en el mar, y tampoco invertimos en Construcciones Alberto Cortez, sl, desconfiados por los rumores de que las nubes son terrenos pantanosos, inseguros y sobre todo, demasiado volátiles.
Por lo que fuimos, somos y seremos. Por un club centenario. Por una afición que sufre. Por batir a los vikingos. Porque no hay nada mejor que humillar a unos señoritos. Para acallar a la prensa madrileña. Por la ciudad más bella del mundo. Porque somos el estandarte de Galicia. Por La Tasca. Por seguir haciendo historia. Porque lo nuestro es una religión. Porque algún día, por difícil que parezca, volveremos a ser lo que fuimos... Ganále otra vez !
Estimados lectores y amigos:
Aprovechando los cuatro días que me quedan de vacaciones, me marcho con la Condesa a Frankfurt, primera ciudad alemana que pisa un ciudadano de La Tasca, por lo que al igual que mi amigo el entrañable Barón Rojo, abandono temporalmente esto del blog y me voy con la música a otra parte, que hasta de la más grande canción termina uno por hartarse, con la salvedad de esos aventureros con profiláctico, carentes de bouqué e inquietudes, traidores al principio microeconómico de la Utilidad Marginal decreciente.
Hasta pronto, y como siempre, Salud, República y Viva Camarón !
Llegó la hora, Sábado, doce y media en el Ayuntamiento. Las moscas caen más lentas que nosotros. Parece que la alergia de nuestra primavera de veinte años remite cuando afloran los treinta, así como los complejos, el dinero para bocks, -Debo dejar de trabajar, me resta demasiado tiempo para beber-las pueriles inseguridades, y la fuente se sorprende rebosando de cántaros con "c", indolentes a romperse la crisma con el suelo, justo aspirante a "chan", pese a lo que le pese a las improbables caderas de Castilla, debutante y Marujona Díaz.
No todo va a ser reflexión. Esta semana nos brinda la oportunidad de volver a sentirnos humanos. Mañana toca blues, dejar de lado Mathausen, la hipoteca, las facturas, la verdura... Solo dedicarse a disfrutar tocando acordes prohibidos, antes de que, como ya les he arengado en alguna ocasión, pronto, sea demasiado tarde. Quedan emplazados.
Mentalizados de que la revolución obrera solo se gestará desde el corazón metálico de algún individuo de venas de plástico, conviene practicar esos vicios confesables que junto a García Baquero ayudan a potenciar la hipertriglicemia, controlada años atrás con el apoyo logístico del sobrino de Víctor, Frankestein desde luego. Me refiero naturalmente al histriónico Doctor Borrajo, ese mismo que le receta a Marilena mirar más abajo de la carótida, porque según afirma, hay vida bajo el mentón. Por mi parte, sigo escrupulosamente el consejo del del San Rafael, a los hechiceros de bata blanca y jugosas nóminas no conviene contrariarlos, a la caja de pino hay que marcharse con la conciencia bien tranquila, ya que al parecer, en el Paraiso solo existen cuervos de confesionario que ahondan en mayor medida en nuestras angustias del alma, y para soportar "la insoportable levedad del ser", perdón por la "burrandancia", es "justo y necesario" llegar a las puertas de "San Peter" en la mejor forma espiritual posible.
Malthus nos previno hace tiempo de la catastrofe demográfica que se produciría producto de que la población crece más rápido que la producción de alimentos, frenando únicamente esta descompensación, lo que denominó "vicios", como las epidemias, la mortalidad infantil, etc. Como no se trataba de un profeta, olvidó incluir la tecnología, exterminadora del empleo en mayor medida que la economía capitalista. Algunos querrán debatir en relación a esta última afirmación si viene antes el huevo que la de Coren, aunque francamente, como a Buttler, no me importa lo más mínimo. La búsqueda feroz de la reducción de costes en detrimento de la productividad nos plantea un futuro muy oscuro a todos los "curritos", condenados a ser especialistas a la manera de Adam Smith o bien mentalizarnos que nuestra ocupación laboral, con suerte tras el monitor de turno, se orientará a vender líneas de telefonía móvil sin cobertura, módems veloces como Don Perejil o colecciones de Dvd de documentales para conciliar el sueño, mucho más sanos desde luego que el Trankimazin.
Galicia siempre ha sido la mujer de mi vida. De sus verdes cabellos quedé prendado aquella mañana de Abril regresando de mi periplo por Extremadura, Andalucía y Madrid, mientras Los "Siniestro Total" interpretaban enlatados en aquel cassete mil veces violado "Miña Terra Galega", mejor versión de la inspirada y legendaria "Sweet home Alabama", un Conde de doce noviembres no pudo evitar emocionarse al cruzar
la frontera en Ourense, tierra de "Los Suaves". Años después, cada vez que emprendo uno de mis viajes, cuando el cielo torna gris, "cuando la lluvia es arte", mis pupilas homenajean al mar que baña la ciudad que respira blanquiazul, urbe en el que el blues encuentra acomodo allende de Norteamérica. Paradójica suerte la del gallego condenado por nacimiento a ser emigrante... Y sentir "de seu a morriña".

«Que yo recuerde, desde que tuve uso de razón, quise ser un gángster».(Ray Liotta, "El Conde" dirigiéndose al mítico "Barón" )Vino a la Ciudad de Cristal tras las faldas de una mujer... y se quedó para siempre. El Picholeiro afincado en Turquía aprendió a gritar "Forza Depor", beber bocks como un profesional, pese a su dedo chivato, y el próximo 16 de Diciembre se nos casará de "blanco Ramón Mendoza", porque el pobre hombre, de colores nunca ha resultado un experto. Desde el blog de la Tasca, previo a una despedida en la que el Gato y un cronista aficionado no podrán acudir con dolor, queremos rendir nuestro modesto pero muy sentido homenaje a "uno de los nuestros":

Digerido el empacho laboral, la afeminada menta poleo a granel tras la difícil ingesta de los pitanzas de Casa Celia, el nauseabundo aroma dispersado en la letrina por el quimérico guardia de seguridad obeso armónico, preservada la gripe segura con la que coqueteamos al emular a Mc Queen burlando la vigilancia del inquietante Psicólogo en aras a fumar el penadísmo porrito de tabaco chester, podemos afirmar categóricamente que el Viernes ya es un hecho.
Momento de bares. Inconfundibles para nuestra pituitaria munipa que detecta su adictivo olor a vinagracho, a humo legal, a diez euros de Estrella para dormir bien, a noche forajida en la que si el colon del wey no padece irritaciones iscarióticas, venderemos caro nuestro rostro vencido a la almohada, y es que a medida que el tiempo nos abraza, el sueño atenaza nuestras intenciones perversas poniendo coto a los deseos reprimidos a lo largo de toda la semana. Quien siembra recoge y quien paga uno con setenta y cinco se encuentra en El Templo, degustando un bock de la rubia más fiel de todas las tintadas. No se lo piensen demasiado, pronto, puede ser demasiado tarde.

Su paso por nuestras vidas no nos deja indiferente. Cuando el ocaso de sus días señala un destino cierto, por próximo no por sabido, pelean porque su piel pierda tersura a cambio de estirar sus días. Décadas contemplan su ardua lucha, sus sufrimientos, sinsabores, y solo es al final cuando el merecido premio se le otorga para su efímero disfrute. Son los "Caballeros del sol y sombra", como algún día nosotros anhelamos serlo, del bock, aunque con soberbia y vanidad nos lo otorgamos a menudo, insolente juventud. A esos viejos guerreros de armadura de tergal, que ciñen su yelmo con un nudo windsor, a esos de fútil engalanamiento con gomina cuando el otoño amenaza con abandonar su cuero cabelludo, les dedico estas lineas, desde la admiración, reconocimiento y profundo respeto. Los viejos rockeros nunca mueren, y los grandes, a partir de cierta edad, se convierten en leyendas, aún sin necesidad de brindarnos el último hálito de vida.
El legendario pirata que algunos de nosotros llevamos dentro, lo encarna James Garfio, acérrimo enemigo del repelente y amanerado Peter Pan, injustamente derrotado en toda la literatura generada en torno a su grandeza. El Capitán nos recuerda nuestro lado humano, repleto de obsesiones, ilusiones, desencuentros y miedos. Todos compartimos su temor al reloj, al irremisible paso del tiempo, y sin excepción, codiciamos firmar el imposible contrato del joven Pan con la eterna juventud, pero ¿Que sería del mundo sin el Capitán Garfio?
El compañero y amigo Chapu se encuentra enfermo, víctima de un envenamiento de autoría y origen desconocidos. Le han dado trasladado de la tercera galería, donde nos alojamos los presos conflictivos, a la enfermería del penal, lugar en el que al menos se encuentra a salvo de los temibles presos de confianza. Temiendo la llegada de la nunca deseada vejez prematura, lo digo por esto de los últimos homenajes en el blog, deseamos una pronta recuperación para el camarada G, desde el egoismo de la nostalgia de su lengua mordaz y escatólogica, de ese "hombre que pudo reinar" (Ah, el Emperador !) aunque finalmente se dedicó a contemplar la degradación de la moral humana, como un Conde venido a Grande de España.
El video va por él:
En breve, me despediré del compañero y amigo Martínez, de las interminables noches en el Orzán, de la derrota que le infringí al Tute tras nueve años invicto, de recuerdos como el de aquel chico que se decidió a cantar "te voy a comer la boca", de las mentiras pactadas y quien sabe de cuantas canalladas cometidas a dúo.
Finde tras una larga y agitada semana, llega la hora de hacer lo que nos dicte nuestra conciencia y permitan nuestros depauperados bolsillos de mes terminal. No importa. A esta hora, poco tiene relevancia de lo acaecido. Lo substancial es estar. No pensar. Dejarse llevar por el instinto, ahogar la razón, esa que nos sume en la idiotez de la que nos advertía Charly Marx. Dejemos pasar las horas sin obligaciones, sin conflictos, sin malhumor, no estamos trabajando, ahora no, por fortuna no, por lo menos hasta dentro de cuarenta y ocho horas no.

Poco o nada se puede decir del tema, cuando Jorge Manrique lo dejó todo dicho en sus coplas, solo recomendar al lector de blogs, que como la vida, la pena es efímera. Ya ven, hoy me ha dado "la poética". Les dejo como siempre con un video, no sin indicarles que la tercera manriqueña ha sido mi favorita entre las cuarenta desde la primera lectura:
"Nuestras vidas son los rios
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales, allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales los que viven por sus manos
e los ricos. "

En la noche de ayer, tras varios sorbos de la sabrosa cerveza de Jaime, me despedí una vez más del Conde de Valmont, Duque del Ventorrillo y Marqués de Rubí, el gran Quique Castro, bohemio por antonomasia de entre todos los incautos que en todos estos años me han brindado su amistad con suma generosidad. Como cada vez que un amigo parte, "algo se muere en el alma", pero en esta ocasión no tanto. El bueno del termógrafo ocasional declaraba después de varios años y bocks su profundo amor por la ciudad de cristal, lugar donde se crió y se hizo escritor, y quiero leer entrelineas, su deseo futuro, de retornar a los infames garitos en los que se forjó como seductor. Entretanto, mientras el tiempo dilata su justicia, dediquemos un justo post a uno de los más grandes compañeros de camino, a estas horas en Barcelona ciudad, posiblemente recordando que "he visto a Loni Jones", y que por lo tanto "malas lenguas hablarán".


