
Ahora que nuestras preocupaciones son las ITV laborales y sus cuadernillos chivata-perra-traidor-de los Mallos (Pobre Clemente "el chotas"), curioseados con temor alrededor de la página ocho, allá donde se reflejan los bares y churrascos que corren por nuestras venas, empezamos a envejecer con dignidad, con aquella a la que Sabina prometió escribir una canción en el Tigre de algún bar, mientras que se masticaba en los billares que el Depor había bajado a Segunda. Dios no lo quiera.
Por eso, porque la Digna es lo que nos queda, mentalizados de que no vamos a llegar a ministros, todavía corren tiempos en los que presumir, fardar de que, como dice la hermana del afamado Elmo de London, "tú eres uno de los míticos de la noche", o como el vástago del legendario y malogrado Eric Barcia, de ser el "Gran Ritchie", también "Conde de Montecristo".
Nada más, solo perdonad este ejercicio de vanidad, pero como declaro firmemente en los datos personales de la web, "para hacernos de menos están los demás", no dejéis que se lo crean.